Siempre alerta. Ese es el estado natural de las grullas en estas fechas. En especial si es fin de semana. El campo se vuelve un lugar inseguro. Retumban en el aire el sonido de las armas de los humanos. Arrancan la vida de los animales de un suspiro. No hay ley natural para justificar su acción. No vale el más fuerte, el más listo, el mejor adaptado. El hombre no entiende de selección natural y menos cuando lleva una escopeta.
El hide estaba perfectamente camuflado. No en vano , antes de que la luz me permitiera tomar algunas imágenes decentes estuvieron dos familias de grullas "rodeándome". A sólo un par de metros de mi escondite estuvieron comiendo.
Pero los días de caza no son compatible con el fotógrafo de naturaleza. Las grullas permanecen en una constante alerta. Atentas a cualquier movimiento levantan el vuelo sin cesar. El miedo a la muerte sin sentido debe ser terrible. En momentos así se me viene a la cabeza los horrores de los campos de concentración. En fin, quizás el frío y mi impotencia ante tal situación me hicieron delirar. Esperaremos a que callen las escopetas.
El hide estaba perfectamente camuflado. No en vano , antes de que la luz me permitiera tomar algunas imágenes decentes estuvieron dos familias de grullas "rodeándome". A sólo un par de metros de mi escondite estuvieron comiendo.
Pero los días de caza no son compatible con el fotógrafo de naturaleza. Las grullas permanecen en una constante alerta. Atentas a cualquier movimiento levantan el vuelo sin cesar. El miedo a la muerte sin sentido debe ser terrible. En momentos así se me viene a la cabeza los horrores de los campos de concentración. En fin, quizás el frío y mi impotencia ante tal situación me hicieron delirar. Esperaremos a que callen las escopetas.

Unas fotos preciosas Sebastián. Lo que cuentas es verdad, cada vez que estando en el campo disfrutando de la paz, las aves, la naturaleza y un disparo rompe todo mi corazón se encoge y pienso en el arduo día a día de las pobres aves. Saludos!!
ResponderSuprimirHola Sebastián, muy chulas las imágenes y el entorno donde están captadas. Enhorabuena y saludos
ResponderSuprimirPor cierto, sobre las lineas que escribes sobre las caza, estoy contigo, aún que lo que dices lo vivo yo también por mi zona muchas mañanas, y la verdad es que seria mejor desmontar el hide e irse por la inmensa impotencia de gritar diciendo basta ya!!! En fín... saludos
ResponderSuprimirMuito elegante essa ave... e as fotografias ficaram perfeitas!
ResponderSuprimirFelicidades.
Um beijo carinhoso.
Maestro, espero el silencio de las armas con ansiedad. Un saludo desde mi terruño.
ResponderSuprimirQué gran verdad ha dicho Vd. Casi que he optado por no salir a pajarear en tiempo de caza porque se me hiela el corazón al oír las malditas escopetas. Que tanta paz lleven como dejan los que las disparan.
ResponderSuprimirBrilliant images.
ResponderSuprimirChan, hoy me gusta mucho más el texto que las fotos (que no dejan de ser muy buenas).
ResponderSuprimirUn abrazo.
Cuanta razón tienes Sebas, en tu texto. En mi caso prácticamente reduzco mi actividad a cero en cuanto a hide en época de caza, creo que no merece la pena el madrugón y el frío para que, cuando piensas que tienes 4 o 5 horas por delante de expectación, al poco aparecen perros y escopeteros por doquier, y, como tu muy bien dices, si aparece algo se muestra tan alarmado y en guardia que a la más mínima desaparece. La fotografía en hide y la época de caza son incompatibles, toca esperar a marzo o dedicarse a los paisajes, macros, etc.
ResponderSuprimirLas fotos como siempre, soberbias.
Un abrazo
Buen relato y fotos y oportunos delirios. Un saludo.
ResponderSuprimirPreciosas fotos pese a todo..
ResponderSuprimirHola compañero, cuanta razón tienes, Bonitas fotos.
ResponderSuprimirUn abrazo.
Bueno, pues suscribo lo que dicen los comentaristas sobre las sensaciones respecto a la caza. Las fotos estupendas. ¡¡¡Qué ganas de pillarlas en condiciones !!!
ResponderSuprimirUna verdad como un tempo y unas fotos estupendas. un fuerte abrazo
ResponderSuprimir